Lesson 3
Vocabulary
Idioms
Lesson 2
Vocabulary
Idioms
Lesson 1
Vocabulary
Modismos
Lección 20
Modismos
Lección 19
Modismos
Lección 18
Modismos
Lección 17
Modismos
Henry Morgan, el sirviente inglés

Nacido en una familia galesa de Monmouthshire, Henry Morgan vivió una vida aventurera muy alejada de la que le esperaba como granjero, ya que cuando era niño fue secuestrado en Bristol y vendido como sirviente en la isla de Barbados. Su oportunidad le llegó en 1654, cuando tenía 19 años. En ese momento Cromwell preparaba la invasión de Haití y, mientras la flota inglesa permanecía en Barbados, Henry escapó de su propietario y logró ser reclutado en un barco. En 1655, la Armada británica, con Morgan en sus filas, tomó Jamaica, que se convirtió en la punta de lanza de la corona inglesa en el Caribe. Con la llegada al trono de Carlos II, se ofrecieron patentes de corso a los piratas que operaban en la zona con el fin de fortalecer la defensa de la isla. Morgan no tardó en abrirse camino trabajando en los barcos corsarios con base en Port Royal que atacaban posesiones y galeones hispanos. Inseguridad ciudadana en toda Centroamérica En 1666, Henry ya capitaneaba su propio buque y el gobernador de Jamaica le encargó que no dejara de hostigar a los españoles, a lo que se aplicó con todo su entusiasmo en diversos asentamientos de Cuba, Panamá y Venezuela. Cuando terminó la guerra entre España e Inglaterra, Morgan hizo oídos sordos y continuó su actividad en aguas controladas por Castilla. Como miembro de la flota de Christopher Mings, llevó a cabo diversas acciones contra el puerto de Santiago de Cuba. Más tarde se asoció con el holandés Eduard Mansvelt y, contando con la protección del gobernador de Jamaica Thomas Modyford, formó una compañía integrada por filibusteros que atacaron duramente Puerto Príncipe, Maracaibo, Portobelo, Santa Marta, el archipiélago de San Andrés y Providencia, y la ciudad de Panamá. El asalto a esta última plaza en 1671 se considera uno de los mayores hitos de la historia de la piratería, pues Morgan logró apoderarse de un cuantioso botín en metales preciosos que iba a ser enviado a España, incendió la ciudad, que fue abandonada, y se llevó consigo 175 mulas cargadas de oro, plata y joyas, además de 600 prisioneros que no las debían tener todas consigo, dada la fama de salvaje del bucanero galés. En 1672, tras la firma de un tratado de cese de hostilidades entre Inglaterra y España, Morgan fue llevado a su país para ser juzgado por el saqueo de Panamá. Pasó dos años preso en la Torre de Londres, pero nunca llegó a ser procesado. Es más, el rey Carlos II, agradecido por su lealtad, le concedió el título de Sir en 1674 y le nombró vicegobernador de Jamaica, cargo del que fue destituido más tarde por abuso de poder. Y es que, una vez instalado en su respetable puesto, el viejo pirata persiguió tenazmente a todos cuantos se dedicaban a sus mismas actividades de antaño. En cualquier caso, el cese no debió preocuparle, pues a los 39 años era dueño de enormes plantaciones que le hicieron inmensamente rico, y nunca más volvió a hacerse a la mar: hasta su muerte el 25 de agosto de 1688 vivió una confortable existencia en Port-Royal, Jamaica. El destino de su enorme fortuna sigue siendo un misterio y hay quien aún busca el tesoro escondido, aunque probablemente él mismo lo dilapidó. El saqueo de Portobelo Portobelo es una ciudad situada en la orilla atlántica del istmo de Panamá, al fondo de una bahía que fue explorada por Colón en su cuarto viaje y que inicialmente no ofreció excesivo atractivo a los españoles como para crear allí un establecimiento permanente. Sin embargo, el descubrimiento del océano Pacífico revalorizó la zona, y Portobelo se convirtió para los colonizadores en el punto de llegada y partida de la ruta que, atravesando el istmo centroamericano, conti nuaba hasta Perú. Durante sus ferias, celebradas a la llegada de los galeones de Castilla, se efectuaba el intercambio de las mercaderías peninsulares por metales preciosos peruanos, y la ciudad se convirtió en un centro comercial de primer orden al que afluía mucha población flotante. No es extraño que fuera una pieza apetecida por los piratas, que la atacaron en numerosas ocasiones. Henry Morgan lo hizo en 1688 al mando de nueve bajeles y una ingeniosa táctica: sus corsarios sacaron de los conventos a los curas y monjas y los utilizaron como escudo; de esta forma tomaron el fortín, entraron sin dema siada resistencia en la ciudad y se pasearon a sus anchas por la villa y su puerto durante unos días, entregándose a saqueos, incendios, violaciones y pillajes de todo tipo. Finalmente, Morgan exigió 150.000 pesos y cuando los recibió abandonó Portobelo.
Fuente: https://www.muyinteresante.es/historia/33209.html
El descubrimiento de una maravilla: Machu Picchu

La ciudad “perdida” de los Incas
Una antigua ciudadela de piedra: terrazas esculpidas, edificios de granito y paredes pulidas que antes formaban parte de sedes religiosas y administrativas eran cubiertas por siglos de vegetación. Lo que antes había sido la capital del Imperio Inca había sido abandonado por siglos. Lo cierto es que este lugar espectacular nunca estuvo perdido, sólo olvidado por los habitantes que vivían a su alrededor.
Agustín Lizárraga fue un peruano proveniente de Cusco quien es considerado como el Descubridor Oficial del complejo arqueológico de Machu Picchu. Se sabe que en 1902 descubrió los restos de este lugar y que tuvo fallidos intentos de darlo conocer al mundo, pues no contó con el apoyo del gobierno de turno. Nueve años después, un 24 de julio de 1911, aparece Hiram Bingham, un profesor estadounidense de historia, y llega a Machu Picchu mientras buscaba Vilcabamba, la ciudad perdida de los Incas. Bingham fue guiado por un arrendatario de tierras, Melchor Arteaga, y acompañado por un sargento de la guardia civil peruana de apellido Carrasco. Al llegar, encontraron a dos familias de campesinos viviendo allí: los Recharte y los Álvarez, quienes usaban los andenes del sur de las ruinas para cultivar y bebían el agua de un canal incaico que aún funcionaba y que traía agua de un manantial. Pablo Recharte, uno de los niños de Machu Picchu, guió a Bingham hacia la zona urbana de la ciudadela cubierta por maleza.
“De repente me encontré parado frente a las paredes de una ruina y casas construidas con la mejor calidad del arte inca. Las paredes fueron difíciles de ver ya que los árboles y el musgo habían cubierto las piedras por siglos. Pero en la sombra del bambú y trepando los arbustos estaban las paredes visibles hechas de bloques de granito blanco cortados con la más alta precisión. Encontré brillantes templos, casas reales, una gran plaza y miles de casas. Parecía estar en un sueño“- Hiram Bingham, libro “El descubrimiento de Machu Picchu”
Bingham quedó muy impresionado por lo que vio. Con auspicios de la Universidad de Yale, la National Geographic Society y el gobierno peruano comenzó inmediatamente el estudio científico del sitio. Junto con el ingeniero Ellwood Erdis, el osteólogo George Eaton, la participación directa de Toribio Recharte y Anacleto Álvarez y un grupo de anónimos trabajadores de la zona, Bingham dirigió trabajos arqueológicos en Machu Picchu de 1912 a 1915 período en el que se despejó la maleza y se excavaron tumbas incas de la ciudad. El conocimiento mundial de Machu Picchu se dio 1913 con la publicación de un artículo en la revista de National Geographic. A partir de ese momento, Hiram Bingham pasó a la historia tras ser considerado como el Descubridor Científico de Machu Picchu.
Fuente: www.perurail.com
El Canal de Panamá 1888 – 1914

El canal de Panamá comunica el mar Caribe y el océano Pacífico ubicado en el istmo de Panamá en su punto más estrecho y mide 82 km. Desde su inauguración el 15 de agosto de 1914, ha facilitado la comunicación interoceánica, ha dinamizado el comercio y el crecimiento económico por ser una vía corta y de bajo costo.Antes de su apertura, la comunicación entre los dos océanos se realizaba por el estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos, ubicados en Chile y Argentina.El canal de Panamá y su construcción son reconocidas como una de las obras más representativas de la ingeniería mundial del siglo XX.
Antes de la llegada de los primeros exploradores europeos, existían antiguos caminos utilizados por los indígenas para atravesar el istmo de Panamá y facilitar el desplazamiento y la comunicación entre la costa atlántica y el pacífico, estos caminos fueron utilizados por los exploradores a su llegada.En el siglo XVI los exploradores españoles, buscaron un paso en Centroamérica para el transporte marítimo entre los dos océanos: Cristóbal Colón, Hernán Cortés, Vasco Núñez de Balboa, Antonio Tello de Guzmán, Fernando de Magallanes, pero estás empresas fracasaron por las dificultades del terreno, la falta de tecnología y los problemas políticos de la época. Algunos de ellos, mejoraron los caminos indígenas encontrados y establecieron las primeras rutas para la comunicación entre los dos océanos.En 1524 el rey Carlos I ordenó construir una vía para disminuir los viajes a Perú y evitar que el transporte, especialmente el del oro, se hiciera por el cabo de Hornos. En 1933, Gaspar de Espinosa sugiere hacer un canal, pero muere antes de construirlo, se construye entonces el Camino de las Cruces, utilizado hasta el siglo XIX para el comercio y el transporte entre los dos océanos. Aunque hubo otros intentos de construir un canal en Tehuantepec, Nicaragua, Panamá o Darién, solo hasta finales del siglo XIX se concretaría la idea y el proyecto.
A principios del siglo XIX, Alexander von Humboldt, preparó un proyecto de excavación del istmo entre el Chagres y Panamá. El ingeniero francés Fernando de Lesseps presentó su proyecto de excavación del canal de Panamá.Francia hizo un primer intento por construir el Canal en Panamá y envían a Lucien Napoleón Bonaparte Wyse en 1876 y a Armand Reclus para que evalúen la factibilidad del proyecto, cuyo resultado fue positivo . En 1878 se firma el contrato Salgar-Wyse donde se autorizó por parte del gobierno colombiano la construcción del canal por parte de Francia.El ingeniero Lesseps compró los derechos del contrato y creó la Compañía Universal del Canal Interoceánico de Panamá.Sin embargo, la empresa fracasó porque se diseñó un canal a nivel que no era adecuado para el terreno y porque las enfermedades tropicales y el clima hicieron estragos entre los trabajadores. Los inversionistas franceses y el propio Lesseps enviaron varias comisiones de expertos a inspeccionar las obras ante los rumores sobre los pocos avances de la obra, teniendo en cuenta el tiempo y el dinero que se había invertido en la obra. En estas visitas concluyeron que se debía hacer un canal con esclusas y cuando se iba a iniciar, el dinero destinado para la obra, se acabó.
Cuando el contrato con los franceses fracasa, Colombia firma el Tratado HerránHay con Estados Unidos para la construcción de un canal transoceánico en Panamá. El tratado fue rechazado por el Senado de Colombia, hecho que facilitó la separación de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903.Este movimiento liderado por José Agustín Arango, buscaba negociar directamente con Estados Unidos y con su presidente Theodore Roosevelt, un tratado para la construcción del canal, formalizado mediante el Tratado Hay-Bunau Varilla. En él se estableció, además de la construcción del canal, la cesión a perpetuidad de una franja de terreno denominada la Zona del Canal. Esta obra de ingeniería fue inaugurada y abierta al tráfico marítimo el 15 de agosto de 1914.Por medio del Tratado Torrijos-Carter, firmado el 7 de septiembre de 1977 por el presidente de los Estados Unidos y el general panameño, acaba con el término “perpetuidad” del antiguo Tratado Hay-Bunau Varilla y le concede la administración del canal a Panamá desde el 31 de diciembre de 1999, a las 12:00 p. m.; fecha en el que fue recibido por la presidenta Mireya Moscoso de manos del expresidente estadounidense Jimmy Carter.
La separación de Panamá se debió a múltiples factores: el expansionismo de Estados Unidos en el Caribe, la quiebra de la compañía francesa encargada de construir el canal de Panamá, la entrada en escena del abogado William N. Cromwell quien planeó la separación y representó a la Compañía Nueva del Canal de Panamá y la ineptitud del gobierno colombiano representado en José Manuel Marroquín.Además, durante el siglo XIX, Colombia sufrió diferentes conflictos entre liberales y conservadores, contradicciones entre el librecambio y el proteccionismo, entre el federalismo y el centralismo, con numerosas guerras civiles, contribuyeron a la perdida de Panamá.El 6 de abril de 1914, Estados Unidos firmó con Colombia el tratado Urrutia Thomson, donde se reconocieron los derechos que Colombia tendría sobre el canal y el ferrocarril de Panamá; Así mismo, Colombia debía reconocer la separación de Panamá y en compensación recibiría la suma de 15 millones de dólares.
Fuentes:
•Separación de Panamá: la historia desconocida / Olmedo Beluche. En: Credencial Historia. No. 16, septiembre de 2003, edición especial sobre el Centenario de la Independencia de Panamá.
• El tratado Urrutia Thomson / Teresa Morales de Gómez. En: Credencial Historia. No. 16, septiembre de 2003, edición especial sobre el Centenario de la Independencia de Panamá.
• Derechos de Colombia, Panamá y Estados Unidos en el Canal / Álvaro Tirado mejía. En: Credencial Historia. No. 16, septiembre de 2003, edición especial sobre el Centenario de la Independencia de Panamá.
Comentarios recientes